Consultor Jurídico

Notícias

Você leu 1 de 5 notícias liberadas no mês.
Faça seu CADASTRO GRATUITO e tenha acesso ilimitado.

'Intimidação'

Colômbia vive reedição da censura indireta, diz especialista.

"Invocam-se, hipocritamente, propósitos louváveis, como fortalecer o 'jornalismo responsável' e garantir 'os direitos das pessoas', quando o que acontece é uma reedição da censura indireta e da intimidação legal especialmente contra o jornalismo." A análise é do colombiano Guillermo Puyana, advogado criminalista e especialista em Direito da Comunicação.

No artigo intitulado "El periodista y el riesgo jurídico", publicado no site Cambio (www.cambio.com.co), Puyana traça um panorama da relação atual entre o jornalismo, a sociedade, os políticos e o Direito na Colômbia.

Leia o artigo de Guillermo Puyana:

Los colombianos son ambivalentes ante su periodismo de investigación y de opinión. No les basta con que les digan qué sucede y quieren explicaciones de por qué pasan las cosas. Intentar ofrecer estas respuestas, significa ejercer las facultades de interpretación de hechos, donde entran en juego las percepciones políticas, filosóficas, morales y hasta religiosas de quienes interpretan. Pero cuando los análisis tocan alguna fibra sensible, se acusa a los periodistas de no ser imparciales y objetivos y se les pide limitarse a la narración aséptica de los acontecimientos. Al periodismo se le imponen unos deberes y derechos en un juego de contrarios que ha creado más de un dilema en las salas de redacción y los despachos judiciales.

A los riesgos que asumen los periodistas por la situación social y política del país, se suma lo que se llama el riesgo jurídico. De ahí la necesidad de sostener un diálogo constructivo entre los asesores de los medios, los periodistas y los jueces que terminan valorando y decidiendo su trabajo en términos no solo de si es veraz, sino de si es imparcial y responsable socialmente. Lo curioso es que a la vez que se exige análisis e interpretación, se condena el ejercicio libre de esas facultades, con juicios sobre el periodismo que involucran las propias percepciones políticas, morales, filosóficas y hasta religiosas de quienes lo juzgan.

El periodismo colombiano ha enfrentado varios de sus más grandes retos históricos en los últimos 10 años, coincidiendo con el más grande cambio institucional del siglo pasado con la vigencia de la Constitución de 1991, que creó la Corte Constitucional y la tutela, fuentes de una jurisprudencia que es extensa, pero en muchos temas poco coherente. Ha habido grandes aciertos y enormes errores periodísticos en las explicaciones sobre el proceso 8.000, la generalización de la guerra, el incremento de la corrupción, los cambios en la economía, la paz, la persistencia del narcotráfico luego de Pablo Escobar, los efectos de la globalización y la situación internacional. Y esos aciertos y errores muchas veces terminaron en sentencias judiciales en contra o a favor del periodismo.

Nuestra opinión pública es temperamental, no responde a percepciones históricas ni percibe procesos, solo a las angustias del día a día. Se ilusiona fácilmente y se decepciona con rapidez. Pide soluciones de coyuntura para problemas estructurales: un día quiere bombas y a los pocos meses cupos parlamentarios para la guerrilla. Con el periodismo se comporta igual. Acusa de derrotistas a los periodistas que cuestionan propuestas de acabar con el narcotráfico en un año. Cuando CAMBIO divulgó sus investigaciones sobre el manejo político de la nómina de la Contraloría General por el ex contralor Carlos Ossa, o cuando reveló las importantísimas inversiones en bienes raíces del ex jefe de seguridad del palacio presidencial, Royne Chávez, hubo quienes exigieron la cabeza del director de la revista para a los pocos meses estar exaltando la capacidad de investigación de CAMBIO.

Los periodistas esperan que el abogado no sea un censor sino que identifique la forma de hacer viable una información que por sus análisis y críticas significan un riesgo legal.

Temas más difíciles de investigar y analizar incrementan el riesgo jurídico. Pero no se ha generalizado, ni en los medios, ni en los abogados, un trabajo especializado en libertad de información, para formar profesionales expertos en el tema. No hay un asesoramiento permanente al estilo del newsroom lawyer que existe en casi todos los medios de comunicación de Europa y Estados Unidos. Naturalmente hay excepciones. De tiempo atrás el diario El Tiempo tiene un modelo similar de asesoramiento legal y desde la época en que el actual equipo de CAMBIO estaba en la revista Semana, se diseñó un sistema de asesoramiento permanente, que fue repetido en CAMBIO a partir de 2000. Los periodistas cuentan con la posibilidad de avaluar los temas con aristas jurídicas con el fin de reducir el riesgo al mínimo posible y en todo caso, contar con una defensa viable en caso de conflicto judicial.

Hay un cambio interesante en el trabajo de los periodistas y los abogados, porque los periodistas esperan que el abogado no sea un censor sino que identifique la forma de hacer viable una información que por sus análisis y críticas significan un riesgo legal. Se trata de hacer crítica y denuncia, sin arrojar conclusiones de responsabilidad, pero sin renunciar a presentar una posición clara. Se asume una actitud más clara ante réplicas y rectificaciones logrando un nivel alto de reconocimiento judicial, que pone más énfasis en la eficacia que en la igualdad de espacio y ubicación, respetando la autonomía editorial.

Este trabajo permitió explorar alternativas creativas, sin antecedentes en el país, para resolver conflictos jurídicos, como la declaración conjunta emitida por Juan Camilo Restrepo y CAMBIO que puso fin a un proceso, luego de que la Corte Constitucional fallara a favor de la revista una tutela interpuesta por el ex ministro. En la declaración conjunta hubo un reconocimiento mutuo de la legitimidad de las posiciones de las partes, que prevaleció sobre el interés en el pleito.

La teoría sobre libertad de información se ha nutrido del trabajo de todos los medios de comunicación, tanto para lo negativo como para lo positivo. Hay una jurisprudencia que en general puede considerarse moderna y liberal que respeta procedimientos de investigación periodística, que en otras épocas desataban la censura y la sanción legal. Se reconoce a los periodistas el derecho a usar documentos reservados, de analizar y criticar procesos judiciales en curso e inclusive los fallados y se preserva el secreto profesional de manera que no existe medio legal alguno para presionar su revelación.

Pero aún falta precisar algunos temas. Los principios que gobiernan la rectificación son ambiguos, el ámbito de la autonomía editorial es difuso y la teoría de la prevalencia de la libertad de información se asume con incertidumbre y vergüenza. No se ha decidido si el periodismo de opinión debe ser además imparcial, matándolo de inanición, o si respeta el derecho a la libre opinión con todas sus consecuencias.

Las tendencias recientes no dejan mucho espacio para el optimismo y pareciera que estamos ante un revisionismo jurídico contra la libertad de información y expresión. El poder político, contraparte natural del periodismo, en forma recurrente impulsa iniciativas para restringir el campo de acción del periodismo con fórmulas cavernarias. Se invocan hipócritamente propósitos loables, como fortalecer el "periodismo responsable" y garantizar "los derechos de las personas", cuando lo que hay es una reedición de la censura indirecta y de la intimidación legal especial contra el periodismo. Mientras tanto, al tipo de periodismo y de garantías jurídicas con que él cuenta en Colombia es observado por muchos países de América Latina para modernizarse en el tema.

Pero como lo legal no es sino parte de la superestructura este periodismo tan garantizado en lo jurídico, es el del país donde es más peligroso ejercerlo.

Revista Consultor Jurídico, 10 de abril de 2003, 15h08

Comentários de leitores

0 comentários

Comentários encerrados em 18/04/2003.
A seção de comentários de cada texto é encerrada 7 dias após a data da sua publicação.